jueves, 24 de abril de 2008

Sergio Asenjo, una vuelta "mudo", aunque distinguido con galones

Estimado Hank:
El joven portero del Real Valladolid Sergio Asenjo, de 19 años, cumplió el pasado domingo una vuelta entera como guardameta titular, un período de tiempo en el que no ha hablado con la prensa, pero en el que sí ha podido asumir con madurez los galones que conllevan ocupar la meta vallisoletana.
El "guardavallas" palentino, aunque salido de la cantera del Real Valladolid, debutó en Liga ante el Villarreal, en Zorrilla, el 2 de diciembre del pasado año, después de que, ni el francés Ludovic Butelle, ni el veterano arquero donostiarra Alberto López, se erigiesen dueños y señores de la portería del Real Valladolid.
Aquel día, Sergio Asenjo volvió a su casa con el regocijo que supone acabar imbatido en un debut en Primera División (2-0). Entonces, comenzó su andadura en la elite que, en la pasada jornada, ante el Villarreal, cumplió diecinueve partidos, una vuelta entera. Un total de 1693 minutos y 24 goles encajados.
En este período, el palentino ha demostrado que es un portero del siglo XXI, dado que ha demostrado que tiene la cabeza fría y que es capaz de alternar sobriedad a balón parado con reflejos felinos.
Ha cuajado actuaciones notables, con paradas meritorias, de esas que valen puntos, mientras que, en días no tan favorables, como ante el Real Madrid en el Santiago Bernabeú, evidenció la candidez propia de su juventud.
No se desmoronó. Más bien, continúo a lo suyo, sin hacer ruido, cual sigiloso gato cuya plasticidad aturde al espectador, sobrecogido por la belleza de su acrobático salto.
Su técnico, José Luis Mendilibar decidió no dejarle hablar con los medios de comunicación hasta nueva orden. Han pasado cinco meses y, de momento, Asenjo no ha realizado declaraciones. ¿Tendrá algo que decir?.
Hasta entonces, sólo nos quedan sus despejes, su pundonor en los entrenamientos, su disponibilidad a la hora de meter en el saco los balones, su trabajo en la sombra y su tímida caída de ojos al entrar en su coche de universitario.
Tony Schumacher, ex guardameta de la selección alemana, versaba en su libro 'Tarjeta Roja' sobre la importancia del entrenamiento y la necesidad de que un portero se desgastase hasta la extenuación con el fin de alcanzar la perfección, para ser imbatible. "Luchar y parar".
Asenjo, consciente de las limitaciones propias de su inexperiencia, se esfuerza para pulir sus carencias, algo que se ha notado en la manera de manejarse con el balón con los pies. Un defecto que exhibió en sus primeros partidos en la elite.
No en vano, trabajó para corregirlo. Al final de cada entrenamiento, los balones volaban, y siguen volando, de la portería al medio del campo y, viceversa. El entrenador de porteros y el sempiterno Alberto López le aconsejan, mientras él, ávido por convertirse en un guardameta todoterreno, escucha y asimila.
Importantes clubes de España y el extranjero han preguntado por él, pero, ahora bien, será a final de temporada cuando el joven arquero, junto con su representante y el club, opten por dar luz verde a un traspaso que sanearía las maltrechas cuentas de la entidad vallisoletana.
Mientras tanto él, experimentaría un salto cualitativo que le haría evolucionar, le ayudaría a asumir otro tipo de galones que, a buen seguro, se ganará gracias a sus "reflejos de gato". ¿Hablará entonces?.

¡Antonio, boma ye!

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