Estimado Hank:
En estos días de mediados de febrero, justo cuando los estudiantes universitarios han concluido el primer período de exámenes del curso, Roldán Rodríguez, el piloto vallisoletano que estuvo a punto de alcanzar la Fórmula Uno, sigue deshojando la margarita.
Aún no se conoce el nombre del equipo en el que correrá la presente campaña en GP 2, pero lo que sí sé es que pronto le veremos enfundado en el traje con los colores de una escudería. Está ultimando los detalles contractuales y, de este modo, cuando todo esté cerrado con la oferta que ya ha escogido, únicamente pensará en realizar un buen papel en la primera prueba del campeonato.
Según me comenta, le riñen si desvela cosas. No es vanidad, pero se siente cómodo cuando habla conmigo, algo que veo incomprensible, porque no me caracterizo por la conversación animosa y afable. O... puede que sí.
En breve sabré si ha escogido el camino correcto o, por el contrario sigue deshojando la margarita. Espero que sí, porque es un chico joven y con ambición al que se le ha cerrado una puerta, la de la Fórmula Uno, pero que confía en que se le abrán muchas más.
Ahora está parado y ocioso, aunque, no creo que, como muchos estudiantes de su edad, que en breve reclamarán un "Margarita" en la barra de algún hotel todo-incluido de Punta Cana, esté pensando en diversión y zozobra. Lo puede anhelar, pero la responsabilidad le da collejas en la nuca.
P.D: Escucho tu temblorosa respiración.
¡Antonio, Boma ye!
lunes, 18 de febrero de 2008
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